Revista del Archivo Nacional de Costa Rica

ISSN 2215-5600
Vol. 89, 2025: e757
Del 1 de enero al 31 de diciembre 2025
www.archivonacional.go.cr/RAN

La obra expresionista de Teodorico Quirós de 1969-1977

The Expressionist Work of Teodorico Quirós from 1969-1977

Recibido el 28 de mayo de 2025. Aprobado el 09 de diciembre de 2025.

Walter Fernández-Rojas

Investigador independiente, San José, Costa Rica. Profesor Emérito, Escuela de Física, Universidad de Costa Rica, San José Costa Rica. Académico de la Academia Nacional de Ciencias, San José, Costa Rica

Doctor en Física por la Universidad de Londres (Imperial College).

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RESUMEN. Teodorico (Quico) Quirós Alvarado fue un extraordinario artista y arquitecto costarricense. Como artista realizó una extraordinaria labor realizando obras de gran belleza, con composición armónica y un equilibrio muy bien logrado.

También, incursionó en otros estilos como el expresionismo, principalmente en el período 1969-1977, produciendo obras con pinceladas vigorosas y colores atrevidos. Este es el aspecto que se analiza en este artículo. El uso de colores fuertes y pinceladas vigorosas logran producir una fuerte atracción hacia sus obras. Al artista no le preocupó representar correctamente las formas y colores. No obstante, estas vigorosas y expresivas obras muestran un atractivo impresionante y una gran capacidad creativa del artista. Estas características son descritas con obras relevantes del período 1969-1977.

PALABRAS CLAVE. Teodorico Quirós, Quico Quirós, arte costarricense, historia del arte costarricense.

ABSTRACT. Teodorico (Quico) Quirós Alvarado was an extraordinary Costa Rican artist and architect. As an artist he did an extraordinary job creating works of great beauty, with harmonious composition and a very well achieved balance.

Also, he ventured into other styles such as expressionism, mainly in the period 1969-1977, producing works with vigorous brushstrokes and bold colors. This is the aspect analyzed in this article. The use of strong colors and vigorous brushstrokes manage to produce a strong attraction to his works. The artist was not concerned about correctly representing the shapes and colors. However, these vigorous and expressive works show an impressive appeal and great creative capacity of the artist. These characteristics are described with relevant works from the period 1969-1977.

KEYWORDS. Teodorico Quirós, Quico Quirós, Costa Rican art, history of Costa Rican art.

1. INTRODUCCIÓN

Teodorico (Quico) Quirós Alvarado nació en San José en 1897 y murió en San José en 1977. Sus padres fueron Antonio Quirós Morales y Clotilde Alvarado González. Desde niño empieza a mostrar interés por dibujar y pintar, lo cual fomentan sus padres, y empieza a tomar lecciones con Tomás Povedano de Arcos en 1904, complementando su formación con clases de dibujo impartidas por el padre Juan Koch y Enrique Echandi Montero en el período de 1905-1915 (Barrionuevo y Guardia,1998). Después, en el período 1916-1920, sigue la carrera de ingeniería arquitectónica en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Durante sus años en el MIT se familiarizó con las escuelas estadounidenses de diseño y pintura (Echeverría, 2024). Regresa a Costa Rica en 1921; su título es ratificado por la Facultad de Ingeniería de Costa Rica. Inicia con su carrera profesional, pero al mismo tiempo con su obra pictórica que crece conforme pasan los años.

Construyó las iglesias de San Isidro de Coronado, de Curridabat, de Barba y de San Ramón, entre otras, así como varios edificios. Barrionuevo y Guardia (1998) proporcionan una lista de sus obras arquitectónicas.

Como pintor, desarrolló una brillante carrera. Además, fue un gran impulsor de las exposiciones de artes plásticas que se realizaron en el Teatro Nacional propiciadas por el Diario de Costa Rica de 1928 a 1937 (Zavaleta Ochoa, 2004). En 1942, fue nombrado decano de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Costa Rica, donde realizó una extraordinaria contribución, una renovación muy importante de los planes de estudio.

Información sobre su obra pictórica se encuentra en varias fuentes (e.g., Ulloa Barrenechea, 1974; Barrionuevo y Guardia, 1998; Echeverría, 1977, 2024; Rojas, 2003; Montero, 2015; Hernández
Villalobos, 2025; Fernández-Rojas, 2025). En este artículo se analizan aquellas obras de los últimos
años de Quirós, de 1969 a 1977, en las cuales se nota un cambio significativo en su estilo pictórico, el cual se vuelca hacia un expresionismo marcado.

2. EL MODERNISMO EN TEODORICO QUIRÓS

Como lo ha señalado Ulloa Barrenechea (1974), el arte de Teodorico Quirós capta el paisaje con estilo propio y contenido nacionalista y en sus obras, excluyendo las de sus últimos años, hay un realismo severo y simplificador con un estatismo calmado y poético, donde predomina un estilo pictórico de fuerte modernidad y fuerte contraste de luces y sombras para obtener la percepción ambiental requerida. Casi en toda su obra se ve un equilibrio armonioso, pero en otra, principalmente en sus últimos años, salta la pincelada vigorosa y el colorido atrevido. El paisaje natural incluye casas campesinas, marinas, montañas, paisaje de bosque y selva. puentes y caminos, paisaje urbano y obras de género.

Para ubicar mejor la obra de Quirós, recordemos que durante el período del art nouveau las pinturas y grabados debían ser agradables a la vista, lo que hizo que artistas como Cézanne, Van Gogh y Gauguin percibieran que se había perdido algo en el arte, pues se inhibía la trasmisión del sentimiento de los artistas. De este sentimiento surgieron las diversas tendencias del arte moderno, una de las cuales fue el impresionismo. Cézanne, quien fue un impresionista, vio que, a los impresionistas, que pintaban la naturaleza magistralmente, les faltaba, en sus obras, una composición armónica y un equilibrio perfecto que tenían las obras de los maestros del pasado. Con gran dedicación, Cézanne logró resolver el problema, como lo indican, por ejemplo, sus obras “La montaña de Santa Victoria vista desde Bellevue” y “Montañas de Provenza” (e.g., ilustraciones 350 y 351 en Gombrich, 1999). Es interesante comparar estas obras de Cézanne con obras de Teodorico Quirós como la titulada “Tierra Blanca” de 1946 (Imagen 1). En ésta y otras obras de Quirós, hay características que se encuentran en las mencionadas de Cézanne, una composición armónica y un equilibrio muy bien logrado, además de una excelente representación de la naturaleza.

Imagen 1. Tierra Blanca, óleo sobre madera, 53 x 63 cm, 1946.

Un dibujo de una roca

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Fuente: fotografía cortesía del autor.

Por otro lado, la solución de Van Gogh llevó al expresionismo que se desarrolló y tuvo gran acogida en Alemania. Van Gogh, con pinceladas aisladas, sueltas y atrevidas, supo desmenuzar el color y expresar su exaltación. Gombrich (1999) cita una carta de Van Gogh desde Arlés, donde el artista expresa: “las emociones son algo tan fuerte que se trabaja sin darse cuenta de ello… y las pinceladas adquieren una ilación y coherencia como las palabras en una oración o en una carta”. Van Gogh no se preocupaba de una correcta representación de formas y colores para expresar lo que pintó.

Gauguin, por su parte, ambicionaba un arte de estilo vigoroso que no estuviera regido por fórmulas preestablecidas. Con un arte, en ese entonces novedoso y exótico, retrataba a los nativos simplificando los contornos de las formas sin eludir fuertes colores.

Como lo ha expresado Gombrich (1999): “la solución de Cézanne condujo, finalmente, al cubismo surgido en Francia; la de Van Gogh, al expresionismo, que halló sus principales representantes en Alemania; y la de Gauguin, a las varias formas de primitivismo que han tenido lugar”.

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, era obvio que, con la conquista de la fidelidad a la naturaleza y la belleza ideal, se había dejado de lado la expresividad, claridad estructural y simplicidad que si tenía el “arte primitivo” o “arte tribal”. Esto motivó a talentosos artistas a experimentar. Así, surgió a principios del siglo XX en Alemania, el expresionismo, el cual usualmente se define como un movimiento de vanguardia caracterizado por la representación subjetiva, distorsionada y deformada de la realidad, centrándose en el mundo interior del artista con sus propias emociones y visiones. Inspirados en la obra de Van Gogh, los expresionistas usaban colores fuertes y trazos deformados (e.g., Dube, 1972). En Alemania, se crearon dos grupos expresionistas: Die Brücke (El puente) en 1905 y Der Blaue Reiter (El jinete azul) en 1911.

En cuanto a la obra de los últimos años de Quirós, 1969-1977 (principalmente 1973-1977), de fuerte expresionismo, Ulloa Barrenechea (1974) expresó: “En sus últimas obras se adiciona la enérgica dicción, realmente explosiva. Se pierden las calidades atmosféricas, la luz diáfana tan cara al paisaje de Quirós, para enfrentarse con el trazo agresivo. Una fuerza intuitiva se apodera del equilibrado oficio anterior. La expresión toma la iniciativa con aire violento. La técnica pierde mucho de sus conquistas en ganancia del grafismo subjetivo y temperamental. Los diseños alcanzan el vigor “fauve”. Las formas se cargan de movimiento ondulante, retorcimientos y vaivenes. El dibujo se agrieta y distorsiona. Las composiciones se tornan más confusas, menos arquitectónicas. Pero desde este mundo macroscópico emerge como médula constante el particular tono de individualizada soledad y de aislamiento recogido.”

Quirós, al igual que Van Gogh y los expresionistas, no se preocupó de una correcta representación de formas y colores para expresar lo que pintó en sus últimos años. Revisemos su obra de este período.

3. PAISAJES DE LA CARPINTERA

El macizo de La Carpintera, situado entre el valle de Cartago y el Collado de Ochomogo, se encuentra en una topografía irregular de una gran belleza natural y, consecuentemente, de profunda atracción visual. En sus faldas se erige la ciudad de Tres Ríos y otras poblaciones del cantón de La Unión; sus cerros más sobresalientes son Atalaya de 1800 metros sobre el nivel del mar y el Aguacate, de 1915 metros de altitud. (Jiménez Campos, 2024).

Quirós, conocía muy bien la geografía de Costa Rica. Tal vez por eso, pero también por su belleza, el macizo La Carpintera fue un tema recurrente en sus obras. Por ejemplo, ya en 1930 se observa La Carpintera en una obra; otro ejemplo puede ser una obra de 1942. En sus primeras obras, aparece en el fondo con alguna casa de adobe, pero al final como objeto principal de sus pinturas. A Quirós le atraía profundamente La Carpintera, así como a Cézanne le fascinó el macizo de Saint Victoire que le sirvió de fuente para muchas de sus obras (Becks-Malorny, 2011).

En 1969, Quirós produjo una gran cantidad de obras, aunque hay muchos bocetos y estudios preliminares para su mural Xibalba. Pintó varios paisajes en su estilo tradicional, tales como “Frente a las Cabinas Playas del Coco”, “Manglar”, “Paisaje de finca”, “Paisaje de Coronado” y “Xochimilco TCC Puerto Escondido (México)”, los cuales se pueden consultar, por ejemplo, en la Pinacoteca Costarricense Electrónica, más conocida como Pincel (www.artecostarica.cr). Interesantemente, en otras dos obras cambia su percepción del paisaje, con un enfoque expresionista usando pinceladas vigorosas y colores fuertes, sin preocuparse de una correcta representación de formas y colores para expresar lo que pintaba. Las Imágenes 2 y 3 corresponden a estas dos obras de 1969, donde se pueden observar tales características. Éstas se pueden comparar con una obra realista suya de 1971, bellamente ejecutada, de La Carpintera (Imagen 4). Esta última, aparentemente fue pintada durante la estación seca cuando algunas partes del suelo suelen resecarse y se nota más la deforestación. A Quirós le gustaba mucho la naturaleza exuberante del país y esta zona fue recurrente en sus pinturas.

Pintura de varios colores

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Es importante ver como ese óleo “Paisaje” de 1969 (Imagen 2) muestra un cambio radical en relación con su estilo tradicional para el paisaje. El tratamiento de la pincelada y el color es marcadamente diferente, aunque la composición si refleja la estructura del paisaje que pinta. En ella un camino curvado lleva a la estructura montañosa con sus cerros y en el cielo están las nubes representadas con gran movimiento. Se nota que no le ha preocupado representar correctamente las formas y colores. No obstante, esta vigorosa y expresiva obra muestra un atractivo impresionante y una gran capacidad creativa del artista.


Imagen 2. Paisaje, óleo sobre tela,
64 x 77 cm, 1969.

Fuente: fotografía cortesía del autor.

Dibujo de una persona

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Imagen 3. Paisaje, acuarela, dimensiones desconocidas, 1969.

Fuente: fotografía cortesía del autor.

Pintura de una montaña

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Imagen 4. La Carpintera, óleo sobre tela,
45 x 54 cm, 1971.

Fuente: fotografía cortesía del autor.

La otra obra de 1969 (Imagen 3), realizada en acuarela, también muestra La Carpintera en un estilo diferente al tradicional, aunque menos marcado. La paleta de colores es apropiada a la técnica de la acuarela. No obstante, también el estilo es diferente a los otros paisajes pintados en este año.

Es importante hacer notar que una obra como la mostrada en la Imagen 2 y otras posteriores, es producto de una motivación genuina del artista de incursionar o experimentar en un estilo marcadamente expresionista y no de otras circunstancias, pues en 1969 cuando realizó la obra de la Imagen 2, también realizó varias en su estilo tradicional. Además, esa obra de 1969 (Imagen 2) tiene pinceladas más vigorosas y un colorido más fuerte que lo que se percibe en muchas obras a partir de 1973. También, en 1971, pinta La Carpintera de una forma realista con su imponente belleza natural (Imagen 4). Si el pintor tuvo problemas temporales de la vista en algún momento, este autor considera que esa no fue la razón decisiva de que pintura, en sus últimos años, obras con un expresionismo marcado.

Después de las dos obras expresionistas de 1969 vuelve a este estilo hasta 1973. La producción artística de Quirós en el período 1970-1972 es mínima; se sabe de dos óleos de 1970, un óleo de 1971 y un óleo de 1972 pero puede haber otros.

Es en el período 1973-1977 donde concentra principalmente su obra marcadamente expresionista; se sabe de 12 obras en 1973, 11 en 1974, 3 en 1976 y 2 en 1977. No se conocen obras registradas en 1975. Toda su producción conocida en el período 1973-1977 es de un estilo expresionista.

En 1973 vuelve a pintar La Carpintera que había pintado en 1971 en forma realista, pero ahora lo hace en forma expresionista (Imágenes 5 y 6). Además, también en 1973, produce una obra mucho más expresiva (Imagen 7), que resembla la realizada en 1969 (Imagen 2).

Un dibujo de una persona

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Imagen 5. La Carpintera, óleo sobre tela, 87 x 108 cm, 1973.

Fuente: fotografía cortesía del autor.

Un dibujo de una persona

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Imagen 6. Enjambre, óleo sobre tela, 61 x 74 cm, 1973.

Fuente: fotografía cortesía del autor.

Pintura de colores

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Imagen 7. Paisaje TCC La Carpintera, óleo sobre tela,
59 x 75.5 cm, 1973.

Fuente: fotografía cortesía del autor.

La obra titulada “Enjambre” (Imagen 5), muestra a La Carpintera bellamente elaborada en su composición y paleta de colores. El estilo expresionista no es tan marcado como en la obra “Paisaje TCC La Carpintera” (Imagen 6), exhibida, según Pincel, en la exposición de Teodorico Quirós de 1995 en el Museo de Arte Costarricense. No obstante, esta última, que es una obra relativamente grande, es profundamente sugerente y atractiva; si bien no se representan formas y colores correctamente, estos elementos se utilizan de tal forma que producen también una maravillosa obra. Las dos obras están muy bien logradas.

La obra de la Imagen 7, también exhibida, según Pincel, en la exposición de Teodorico Quirós de 1995 en el Museo de Arte Costarricense, es marcadamente expresionista y da la impresión de una explosión de colores irreales; las áreas montañosas con café, verde, azul y violeta; el cielo amarillo y, en rojo, lo que podría ser una nube. La composición y los colores utilizados le dan a la obra la expresividad y atracción que seguramente se propuso el artista. En un óleo sobre lienzo de 1976, titulado “Paisaje con cielo amarillo”, vuelve a pintar el cielo con ese mismo intenso amarillo.

4. PAISAJES CON EDIFICACIONES

Varias de las obras expresionistas de Quirós, son edificaciones con paisajes. Como ejemplos, para este artículo se escogieron tres: “Casona de Santa Rosa” (Imagen 8), “El ICE por detrás” (Imagen 9) y “Pulpería La Frontera” (Imagen 10). En todas, deforma la estructura de la edificación, pero manteniendo su relevancia. La “Casona de Santa Rosa” es de gran importancia histórica; Quirós la pinta con gran vigorosidad y con una paleta de colores que hacen que la obra atraiga fuertemente la percepción del espectador. “El ICE por detrás” es una obra relativamente grande con características similares a la “Casona de Santa Rosa”. La construcción de este edificio del ICE en San Pedro de Montes de Oca vislumbraba el cambio que tendría la ciudad y, posiblemente para Quirós, inhibía la vista hacia La Carpintera al subir la cuesta que llegaba al edificio. En estas dos obras, “Casona de Santa Rosa” y “El ICE por detrás”, el uso de colores y pinceladas vigorosas con fuerte movimiento logran producir una fuerte atracción hacia las obras. En 1974, pinta otros dos edificios relevantes: “Banco Central” y “Edificio de la Caja Costarricense del Seguro Social” (no mostrados aquí).

Imagen 8. Casona de Santa Rosa, óleo, 59 x 70 cm, 1973.

Pintura de una casa

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Fuente: fotografía cortesía del autor.

Imagen de la pantalla de un videojuego

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Imagen 9. El ICE por detrás, óleo sobre tela, 87 x 108 cm, 1974.

Fuente: fotografía cortesía del autor.


Imagen que contiene azul, agua, pequeño, tabla

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Imagen 10. Pulpería La Frontera, óleo sobre tela, 50 x 72, 1974.

Fuente: fotografía cortesía del autor.

Por otro lado, “Pulpería La Frontera” (Imagen 10) tiene una ambientación más simple, con menos movimiento y menos uso de las características mencionas en las otras dos obras (Imágenes 8 y 9). No obstante, esa simplicidad, con esa soledad y silencio que transmite, hacen que la obra esté muy bien lograda.

5. OTROS PAISAJES

Aparte de las obras con el tema de La Carpintera, Quirós pinta muchos paisajes sin edificaciones.
Entre estos están: “Playas del Coco” (Imagen 11) y “Sequía” (Imagen 12) pero hay más
(e.g., www.artecostarica.cr).

Imagen 11. Playas del Coco, óleo sobre tela, 69 x 77 cm, 1973.

Un dibujo de una cascada

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Fuente: fotografía cortesía del autor.

“Playas del Coco” (Imagen 11) es una obra espectacular con esas atrevidas pinceladas y una paleta de colores escogida para resaltar la obra con gran dinamismo, produciendo la sensación de movimiento circular antihorario. El área de claridad del cielo combina perfectamente con el resto. Esta obra se puede comparar con “Estero de Puntarenas” de 1957 y “Mar de Puntarenas de 1959, obras de gran belleza donde se percibe una placidez maravillosa, resultado de una composición armónica y un equilibrio muy bien logrado y, por supuesto, de la gran capacidad pictórica del artista. No obstante, aunque “Playas del Coco” esté realizada en un estilo diferente, la obra en sí es espectacular.

Pintura de un paisaje

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“Sequía” (Imagen 12), es una obra dramática que presenta una tierra azotada y desolada por la sequía, un tiempo prolongado inusual sin lluvia. El colorido de la tierra, con segmentos de diferentes tonalidades, y la forma de la escasa y moribunda vegetación, le dan un fuerte dramatismo. No obstante, la representación del cielo podría significar alguna esperanza de perspectivas de posible lluvia.


Imagen 12. Sequía, óleo, 48.5 x 71 cm, 1973.

Fuente: fotografía cortesía del autor.

6. UNA OBRA PARTICULAR

Vincent van Gogh pintó, en julio de 1890, una obra magistral titulada “Campo de trigo con cuervos volando”. Hay tres caminos que penetran en un campo de trigo, dos se dirigen a los lados y queda como incógnita donde finalizan pues llegan a los márgenes verticales de la obra. El camino curvado del centro se corta abruptamente dentro del trigal. El color amarillo del trigal contrasta con el fuerte y oscuro azul del cielo y la bandada de cuervos volando sobre el trigal es inquietante. Aunque realizó algunas otras después de “Campo de trigo con cuervos volando”, ésta es magistral y para algunos presagiaba lo que vendría pues ese mismo mes, el 27 de julio de 1890, se fue al campo y se disparó un tiro en el pecho. No murió instantáneamente y logró regresar a la pensión donde habitada, muriendo dos días después en presencia de su hermano que había acudido al lugar (Walther, 2011).

La obra “Paisaje No. 4” de Quirós (Imagen 13) es muy interesante y resembla a la obra de Van Gogh en su estructura compositiva, al menos en forma parcial, pero con un enfoque diferente. En este caso solo hay un camino central curvado y éste no se trunca abruptamente, sino que penetra en el horizonte adelgazándose por la usual ilusión visual que hace que los caminos se adelgacen con la distancia; tampoco existe, por el diferente enfoque, la bandada de cuervos. La tonalidad del camino y gran parte del área adyacente es la misma que la del cielo, por lo que para captar el horizonte utiliza un color azul pintando una estructura que se interpreta como montañosa y que extiende a parte de la superficie. Unas áreas de color verde y café en la superficie y variaciones en la intensidad de la tonalidad le dan a la obra una extraordinaria expresividad que inducen a una profunda reflexión, tal vez a lo que Ulloa Barrenechea se refería como “individualizada soledad y de aislamiento recogido”. Un momento en que se pertenece al grupo de los solitarios sin ser triste. Simplemente, reflexionando que se va llegando al final, y, en este caso, al final de una vida placentera en la que se han cumplido metas y logros que se han compartido y quedan para los que vienen.

Imagen 13. Paisaje No 4, óleo sobre tela, 32 x 50 cm, 1976.

Un dibujo de una persona

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Fuente: fotografía cortesía del autor.

7. COMENTARIOS FINALES

Teodorico Quirós incursionó en la etapa final de su vida en un expresionismo marcado. No era la primera vez que incursionaba en algo nuevo, pues en 1957 había incursionado en la no figuración (Fernández-Rojas, 2025), año en que también realizó su magnífica obra “Estero de Puntarenas”, donde hay una composición armónica y un equilibrio magistralmente logrado. No obstante, la incursión en el estilo marcadamente expresionista fue más prologada, abarcando los últimos años de su vida, principalmente de 1973 a 1977, con una incursión previa de dos obras en 1969.

Se debe tener presente que hay una diferencia muy significativa en ver las obras originales de forma presencial y verlas como reproducciones, algo en que ha insistido Gombrich (1999). Esto es particularmente significativo en obras como las analizadas aquí, donde se requiere apreciar tanto como sea posible el uso de las pinceladas atrevidas y fuertes, así como el uso del color y las formas. A pesar de esto, las descripciones y discusiones basadas en imágenes son válidas y siempre proporcionan información relevante.

Teodorico Quirós Alvarado fue un extraordinario artista y arquitecto. Como artista realizó una extraordinaria labor realizando obras de gran belleza, de gran composición armónica y un equilibrio muy bien logrado. También incursionó en otros estilos como la no figuración en 1957 y el expresionismo marcado en el período 1969-1977. Algunas personas tomaron estas incursiones, en ese entonces, con reservas y críticas poco favorables (Fernández-Rojas, 2025; Echeverría, 1977), lo mismo que les ocurrió a varios artistas cuando incursionaron en ciertos estilos, como a Margarita Bertheau Odio en 1953-1954, cuando incursionó en obras de tendencia constructivista y geométrica (Fernández-Rojas, 2024) y a Lola Fernández Caballero, Rafael Ángel (Felo) García Picado y Manuel de la Cruz González Luján en 1958, cuando presentaron sus exposiciones de obra abstracta (Zavaleta, 1994). No obstante, en la actualidad, para muchas personas (incluyendo este autor), las obras de Quirós y de esos artistas son profundamente atractivas y espectaculares.

Quirós incursionó en ese expresionismo de sus últimos años con profunda motivación y deseos de experimentar. Sus obras de este período no las hizo considerando que fueran agradables sino para satisfacer su mundo interior y como contribución a las futuras generaciones.

Agradecimientos

El autor está profundamente agradecido con los historiadores del arte Carlos Guillermo Montero Picado y Efraín Hernández Villalobos por sus valiosos comentarios y sugerencias.

8. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Barrionuevo, F.A., & Guardia, M.E. (1998). Teodorico Quirós. Editorial de la Universidad de Costa Rica, San José, Costa Rica.

Becks-Malorny, U. (2011). Cézanne. Taschen GmbH, Alemania, Editorial Cordillera, México.

Dube, W.D. (1972). The Expressionists. Thames and Hudson, London, United Kingdom.

Echeverría, C.F. (1977). 8 artistas costarricenses y una tradición. Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, Departamento de publicaciones, San José, Costa Rica, pp. 21-44.

Echeverría, C.F. (2024). Arte Costarricense del siglo XX. Editorial Abyad, Editorial EUNED.

Fernández-Rojas, W. (2024). Margarita Bertheau: la irrupción de 1953-1954 en su estilo pictórico. Revista del Archivo Nacional, Vol. 88, e621. https://www.dgan.go.cr/ran/index.php/RAN/article/view/621/523

Fernández-Rojas, W. (2025). La obra no figurativa de Teodorico Quirós. Revista Nacional de Cultura, No. 85 (aceptado para publicación).

Gombrich, E.H. (1999). La Historia del Arte. Editorial Sudamericana, Buenos Aires Argentina.

Hernández Villalobos, E. (2025). De las sociedades cacicales a la creación del Museo de Arte Costarricense. Escritos sobre artes visuales en Costa Rica.  4 tomos, Tomo II: pp. 67-75 (Teodorico Quirós y el acto de pintar), pp. 168-173 (Teodorico Quirós: El final de la luz y el inicio de un nuevo mundo plástico); Tomo III:  pp. 57-71 (La contorsión de la arquitectura y el paisaje, la nueva obra expresionista de Teodorico Quirós). Editorial Universidad Nacional, Costa Rica.

Jiménez Campos, L. (2024). La Unión y su historia: El macizo de La Carpintera. Crónicas de la Unión. https://cronicasdelaunion.com/noticias/noticias-locales/la-union-y-su-historia-el-macizo-de-la-carpintera/

Montero, C.G. (2015). Arte Costarricense 1897-1971. Editorial UCR, San José, Costa Rica, 123 p. (ver pp. 50 y 74-75).

Rojas, J.M. (2003). Arte Costarricense: Un Siglo. Editorial Costa Rica, San José Costa Rica.

Ulloa Barrenechea, R. (1974). Pintores de Costa Rica. Editorial Costa Rica, San José, Costa Rica, pp. 70-76, 1974.

Walther, I. (2011). Van Gogh, Taschen, Alemania, Editorial Cordillera, México.

Zavaleta, E. (1994). Los inicios del arte abstracto en Costa Rica 1958-1971. Museo de Arte Costarricense, San José, Costa Rica,

Zavaleta Ochoa, E. (2004). Las Exposiciones de Artes Plásticas en Costa Rica (1928-1937). Editorial de la Universidad de Costa Rica, San José, Costa Rica.

Artículo no arbitrado, sección PRISMA

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