Revista del Archivo Nacional de Costa Rica

La Independencia. Conceptos y enfoques.

The independence. Concepts and Approaches.

Resumen. Primero se presenta algunos conceptos útiles para comprender la independencia, tales como metrópoli, colonia, situación colonial, pacto colonial, entre los principales. Enseguida se expone la manera en que la histoire evénémentielle (historia acontecimental) enfoca la independencia de los países centroamericanos. Finalmente, se reflexiona acerca del enfoque que privilegia aspectos coyunturales y estructurales que permiten una comprensión más profunda del proceso, y se comenta la idea de que la emancipación culminaría con la Campaña Nacional de 1856-1857 contra la Falange de William Walker. El triunfo de los ejércitos centroamericanos en esa guerra significaría la consolidación del proceso de Independencia.

Palabras clave. Centroamérica, independencia, historia acontecimental, coyuntura, estructura, proceso, situación colonial.

ABSTRACT. First, some useful concepts are presented to understand independence, such as metropolis, colony, colonial situation, colonial pact, among the main ones. Next, the way in which the histoire evénémentielle (history of events) approaches the independence of the Central American countries is exposed. Finally, it reflects on the approach that privileges conjunctural and structural aspects that allow a deeper understanding of the process, and comments on the idea that the emancipation would culminate with the National Campaign of 1856-1857 against the Falange of William Walker. The triumph of the Central American armies in that war would mean the consolidation of the independence process.

KEYWORDS. Centroamérica, independence, history of events, conjuncture, structura, precess, colonial situation

1. Introducción

Este artículo tiene por objeto contribuir a la conmemoración del bicentenario de la separación de España de los territorios coloniales del antiguo Reino de Guatemala. Nos proponemos analizar los enfoques historiográfícos de ese proceso. En un primer apartado, aclaramos algunos conceptos útiles, tales como metrópoli, colonia, situación colonial y pacto colonial, entre los principales, y haremos un breve resumen de la situación del Reino de Guatemala en la segunda mitad del siglo XVIII. Enseguida responderemos a la pregunta: ¿De qué manera la histoire evénémentielle (historia acontecimental) ha enfocado la Independencia? Finalmente, presentaremos cómo han contribuido los enfoques de más largo plazo, es decir, los análisis de las coyunturas y las estructuras históricas, a una mejor comprensión de la complejidad del proceso.

Aunque en algunas ocasiones estos enfoques han sido considerados como antagónicos y excluyentes, más bien debieran ser vistos como complementarios, pues como señala John Lynch, “La historia sin hechos es inimaginable, mientras que los hechos sin análisis o interpretación no tienen ningún sentido.”1

2. Conceptos básicos para comprender la Independencia

Independencia significa claramente rompimiento del nexo existente entre dos territorios: uno ejerce la dominación, el otro, ha estado sometido y consigue su emancipación ya sea mediante la lucha armada o pacíficamente. A partir de 1492, España sometió bajo su dominio a los pobladores originarios de los territorios recién descubiertos en el continente americano. Así, se convierte en una metrópoli, es decir, un Estado que domina el desarrollo político, económico social y cultural, de otros territorios, los cuales pasan a ser sus colonias.

La situación colonial impuesta por una minoría racial y culturalmente diferente, imperó poco más de trescientos años en Centroamérica. Durante ese largo período hubo cambios importantes de todo tipo, pero aquí nos ocuparemos de presentar cómo era esa situación colonial en los años finales de la dominación española, dando especial énfasis a la provincia de Costa Rica. Este marco resulta insoslayable porque, como resulta obvio, la Independencia hunde sus raíces en las últimas décadas de la dominación española. Las características más importantes que presentaba Centroamérica en vísperas de la independencia eran las siguientes.

2.1. Organización político-administrativa

Ante la necesidad de mejorar el control ejercido por la metrópoli sobre los territorios coloniales y consolidar la autoridad del Estado, cuando ascendió al trono español la dinastía de los Borbón, se propuso realizar una serie de reformas administrativas, fiscales y militares. En el Reino de Guatemala fueron creadas cinco intendencias entre 1785 y 1787, en Chiapas, Guatemala, San Salvador, Comayagua y León. Costa Rica formaba parte de la intendencia de León, y contaba con un gobernador, como cada una de las provincias centroamericanas.

Una institución de gran importancia en los hechos que condujeron a la independencia, y tras su declaración, fue el cabildo o ayuntamiento, como se denominó en la Constitución de Cádiz, vigente entre 1812 y 1814, y de 1820 hasta la emancipación. Este era el gobierno local, de tipo corporativo, que regía en las villas y ciudades españolas legalmente fundadas y sus respectivas jurisdicciones administrativas. En los pueblos indígenas existía el cabildo indígena. Estas autoridades locales eran las más cercanas a la gente, pues resolvían muchos de los problemas en la cotidianidad. El poder de esas corporaciones era muy variable, dependiendo de la importancia demográfica, económica y política de cada centro urbano. En Centroamérica el ayuntamiento más poderoso era el de Ciudad de Guatemala, por ser la capital del Reino. En Costa Rica, sobresalía el de Cartago, capital provincial, pero también tenían su importancia los de Heredia, San José y Alajuela. Es posible afirmar que, dada la lejanía de las autoridades principales asentadas en Guatemala, la provincia de Costa Rica disfrutó de una relativa autonomía administrativa. Tal vez por esa razón se mostró siempre fiel a la Corona española. Incluso cuando ya en otras partes de América Latina había cruentas luchas por la Independencia, en Costa Rica se festejó con entusiasmo el regreso del rey Fernando VII al trono, tras su cautiverio en Bayona, en 1820, aunque ese retorno significara la abolición de la Constitución de 1812 y el retorno al absolutismo por unos años más.

Durante toda la época colonial la Iglesia tuvo un papel destacado en el control social. Los miembros del alto clero eran descendientes de las familias españolas, y disfrutaban de otros privilegios. Al final del período colonial ya se admitía a mestizos en la carrera eclesiástica; algunos clérigos tuvieron un papel destacado en los hechos de la Independencia.

2.2. Situación económica

España trató de imponer la exclusividad en las relaciones económicas con sus colonias. Ese sistema, conocido como el pacto colonial, nunca funcionó perfectamente y, en consecuencia, floreció el comercio intérlope. Ya en el siglo XVIII, bajo la dinastía de los Borbón, hubo una serie de reformas con el fin de flexibilizar los intercambios comerciales y eliminar el contrabando. Sin embargo, este no se pudo controlar del todo, porque era muy beneficioso para algunas autoridades españolas que se enriquecían con esa actividad, y, sobre todo, para otras potencias europeas y Estados Unidos.

En la segunda mitad del siglo XVIII Centroamérica conoció un auge comercial sin precedentes, pero este no benefició de manera homogénea a todas las provincias. Los más favorecidos fueron los comerciantes guatemaltecos, quienes establecieron el control de los rubros más importantes de la actividad comercial centroamericana, como el añil, tinte que se producía principalmente en El Salvador, las minas de plata de Honduras y el ganado transportado hasta las ferias desde el norte de Costa Rica, Nicaragua y Honduras. Para fines del siglo XVIII el ciclo expansivo de la producción y el comercio habían llegado a su fin y España se había convertido en una potencia decadente.

2.3. Población y sociedad

A fines del siglo XVIII la sociedad centroamericana estaba estratificada con base en la etnia de las personas, aunque con matices económicos y culturales. El estrato más alto era el de los españoles, quienes disfrutaban de privilegios económicos y sociales que se originaron en las etapas tempranas de la conquista y colonización, podían seguir la carrera eclesiástica y ejercer los cargos más altos en la burocracia colonial. Estos últimos derechos ya les eran negados a los criollos, los hijos de los españoles nacidos en América, quienes ocupaban un estrato ligeramente inferior.

Los indígenas constituían la mayor parte de la población centroamericana. Este estrato no era para nada homogéneo, pues conservaban muchos de los rasgos identitarios de las etnias a las que pertenecían. Aunque los españoles asentaron una gran cantidad de aborígenes en pueblos, y procuraron que hablaran español y adoptaran el catolicismo, estos se las arreglaron para recrear sus culturas e incorporar adaptaciones, especialmente en las zonas de frontera. Vastas zonas del territorio centroamericano permanecieron en manos de los pueblos originarios. El ecúmene español era en realidad reducido, y los indígenas sometidos se convirtieron en la principal fuente de mano de obra para las actividades económicas de los españoles y criollos.

Los negros estuvieron presentes en Centroamérica desde el siglo XVI. La mayor parte de ellos fueron traídos en calidad de esclavos, para laborar en las minas, la tierra y como artesanos, mientras otros se dedicaban al servicio doméstico en casa de sus amos. La posesión de esclavos era un elemento de prestigio para sus propietarios españoles. A menudo, las mujeres esclavas residían en las viviendas de sus amos o en moradas cercanas a las de estos, lo cual facilitó el mestizaje. La manumisión a los descendientes ilegítimos ocurría con frecuencia, pero otras personas sometidas a la esclavitud debían comprar su libertad, como lo atestiguan los documentos notariales.

Ibéricos, indígenas y negros constituyen las tres raíces de la población mezclada centroamericana, la cual llegó a ser muy numerosa en la segunda mitad del siglo XVIII. De español e indígena, nacía una persona mestiza, de español y negro, una persona mulata, de negro e indígena, un zambo o una zamba. Pero también se dieron las mezclas entre mestizos, mulatos y zambos, y, para volver más confuso el panorama, a la mezcla biológica se sumaba la cultural. Esta población no tenía siquiera el derecho de poseer tierras, y solían asentarse en tierras realengas o en las asignadas a las comunidades indígenas.

Este breve resumen de la situación centroamericana a fines del período colonial nos permitirá comprender mejor los diferentes enfoques sobre la Independencia.

3. ENFOQUES DE LA INDEPENDENCIA

3.1. El enfoque de la historia “acontecimental”

Es el predominante en la segunda mitad del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX. La historia “acontecimental” considera al historiador la persona encargada de establecer los hechos históricos a partir de las fuentes documentales; tales hechos son singulares, irrepetibles. Para el análisis de los documentos y garantizar la mayor objetividad posible se requiere la aplicación del método crítico: hacer la crítica interna y externa de los documentos, para establecer su validez. La misión del historiador concluye al ordenar y narrar los hechos, “tal y cómo fueron”. Interesan los hechos políticos, militares, diplomáticos y religiosos. A la hora de narrar es muy importante establecer la cronología de los hechos y las relaciones de causalidad; las causas solían dividirse en internas y externas. Finalmente, este enfoque sobre valora el papel del individuo en la Historia y esta, la hacen “los grandes hombres”.

A fines del siglo XIX surgió en Alemania una corriente idealista, crítica del empirismo metodológico del positivismo, la cual niega la posibilidad de una historia totalmente objetiva. En la práctica se dio una síntesis de ambas corrientes, y las reglas positivistas se aplicaron al análisis de los documentos, pero se aceptaba que al interpretar los hechos no se lograba una completa imparcialidad. Los primeros trabajos históricos sobre la Independencia de los países centroamericanos se caracterizan por este enfoque sintético. En la narración histórica los hechos se presentan del siguiente modo.

3.1.1. Las causas

Las principales causas externas de la Independencia fueron: las ideas del movimiento ilustrado y la Revolución Francesa; la crisis política en la metrópoli, la invasión de la península ibérica por las fuerzas napoleónicas que desembocó en el cautiverio del rey Fernando VII, la promulgación de la Constitución de Cádiz en 1812 y la restauración del absolutismo, cuando en 1814 el rey volvió a España; la rebelión en enero de 1820 de las tropas al mando del general Rafael Riego, las cuales en vez de marchar a sofocar los movimientos independentistas en las colonias, se amotinaron para obligar al rey a poner en vigencia la Constitución de Cádiz. La causa externa desencadenante de la Independencia en Centroamérica fueron los acontecimientos sucedidos en México. Agustín de Iturbide estaba al mando de las tropas que debían combatir las fuerzas emancipadoras lideradas por Vicente Guerrero. Pero ambos líderes pactaron y el 24 de febrero de 1821 firmaron el Plan de Iguala, o Plan de las Tres Garantías, a saber: el reconocimiento de la Independencia de México, la unión de todos los habitantes del país sin diferencia alguna y la garantía de que la religión católica sería la religión oficial.

Entre las causas internas más importantes se destaca el descontento generado por la existencia de los monopolios del tabaco y el aguardiente. Ese malestar se manifestó en una serie de movimientos antifiscales y antiespañolistas, especialmente en San Salvador, León y Granada. Pero estos en ningún momento pretendieron la separación definitiva de España.

3.1.2. Narración de los acontecimientos

Los acontecimientos de la Independencia son narrados cronológicamente, a partir del momento en que lo sucedido en Iguala repercute en Chiapas, antigua provincia del Reino de Guatemala. En las tres principales ciudades chiapanecas (Comitán, Tuxtla y San Cristóbal) se decide la unión a México, de conformidad con el Plan de Iguala. Se acuerda además comunicarlo al Capitán General de Guatemala, Gabino Gaínza, y al ayuntamiento de la capital, e invitarlos a seguir sus pasos. Los hechos se desencadenan a partir de la llegada de esa noticia a Guatemala, y el 15 de setiembre de 1821 se firma el acta de Independencia de la capital. Los historiadores narran luego cómo se reciben las noticias en las diferentes ciudades y villas de las provincias. Se coincide en destacar el papel de los cabildos, pues estos asumen la representación de los habitantes de sus respectivas jurisdicciones, y, además, toman las medidas necesarias para mantener el orden público y conseguir una forma adecuada de organización política. Esta resultó ser una tarea titánica, pues pronto empezaron a surgir conflictos y desavenencias de todo tipo. Localismos, regionalismos, resentimientos y disputas de larga data, enraízados en los tiempos coloniales, contribuyeron a reforzar la desunión y dieron al traste con la República Federal de Centroamérica.

3.1.3. Papel de los “grandes hombres”

Las primeras obras escritas sobre la Independencia suelen destacar el papel de los “grandes hombres”: autoridades a cargo de la administración colonial, miembros de la Iglesia, los cabildos y las primeras instituciones creadas en cada una de las antiguas provincias tras la emancipación. Las mujeres no participaban en los cabildos ni en ningún cargo administrativo, y, en consecuencia, son invisibilizadas por completo. También aparecieron numerosas “Memorias” personales de protagonistas de los hechos, en especial en ciudad de Guatemala. Más tarde se publicaron biografías de los personajes con una participación destacada en los aontecimientos de aquellos años.2

3.2. El enfoque estructural de la Independencia

Avanzado el siglo XX, la historia pasó a ser considerada una ciencia social. En ese cambio influyeron varias fuerzas, especialmente el contacto con otras ciencias sociales, así como los aportes del materialismo histórico y de la escuela francesa de los Annales. En síntesis, ya no interesa solo el acontecimiento (corto plazo), sino las estructuras y las coyunturas, (el largo y el mediano plazo, respectivamente) . Gracias al aporte de otras ciencias sociales surgen nuevos campos del saber histórico y los análisis se enriquecen. Para los efectos de este artículo, interesa resaltar la importancia brindada a las estructuras demográficas, económicas y sociales. En la historia social se destaca el papel de los movimientos sociales para explicar el cambio en la historia.

Con la modernización de los estudios históricos aparecen explicaciones más complejas sobre la Independencia centroamericana. Pese a las grandes diferencias regionales, de manera general se afirma que indígenas, negros y mestizos constituían la población explotada, mientras peninsulares y criollos formaban parte de los sectores dominantes. Pero estos tomaron caminos diferentes ante la disyuntiva separatista; los más retrógrados y conservadores se localizaban en las capitales provinciales, especialmente en Guatemala, mientras que las ideas independentistas calaron más profundamente en San Salvador y Granada. Precisamente en esas ciudades surgieron los movimientos anti fiscales y anti españolistas más relevantes. A pesar del predominio de la población rural en todo el Reino y la evidente explotación de la población del campo, en Centroamérica no prendió la chispa de la insurrección y no hubo levantamiento populares, como sucedió en México.

En su afán de controlar posibles movimientos de insurrección, las autoridades coloniales trataron de impedir la difusión de noticias sediciosas provenientes de otras colonias del imperio español. En algunas ocasiones tuvieron necesidad de reprimir el descontento, y con ese fin reforzaron las fuerzas armadas. El clero también ayudó al control del malestar social con sus prédicas desde los púlpitos y su participación activa en diversas reuniones, donde sus opiniones eran muy respetadas. Finalmente algunos influyentes sacerdotes fueron actores claves en los hechos de la independencia. En la ciudad de Guatemala, los sectores económicamente más poderosos se convencieron de que si querían conservar el poder político en sus manos, debían ser ellos mismos los encargados de la conducción del proceso. Ese temor se evidencia en el acta del 15 de setiembre de 1821, la cual señala en el artículo primero la necesidad de publicar la independencia de España, “...para prevenir las consecuencias que serían temibles en caso de que la proclamase de hecho el mismo pueblo”. Los cabildos o ayuntamientos constitucionales fueron la principal institución en el período crítico de la transición de colonia a territorios independientes, como señalamos anteriormente.3

3.3. Re interpretaciones de la Campaña Nacional

El 15 de setiembre de 1895, en su discurso en los actos de inauguración del Monumento Nacional, Juan Bautista Quirós expresó: “Si en 1821 hicimos la conquista pacífica de nuestra independencia, más tarde en 1856 y 1857, sellamos con sangre generosa, con actos de heroísmo sublime y con esfuerzos denodados, propios de la leyenda, la obra incruenta, pero trascendental de nuestros padres…”4 Sugería así una re interpretación de la independencia, la cual, considerada como un largo proceso, habría culminado con la Campaña Nacional de 1856-1857, cuando los ejércitos centroamericanos lograron expulsar de la región a la falange filibustera liderada William Walker. Aunque diversos escritores han suscrito artículos en los cuales se reafirma esta posición, esta es una tesis aún no debidamente sustentada.

4. BIBLIOGRAFÍA

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1 Lynch, John. América Latina, entre colonia y nación. (Barcelona: Editorial Crítica, 2001), 21.

2 En la Bibliografía se incluye algunas de esas biografías, especialmente para el caso costarricense.

3 En esta línea de pensamiento es importante el aporte del historiador guatemalteco Julio César Pinto Soria. Ver el capítulo 2, La Independencia y la Federación. 1810-1840. En: Pérez Brignoli, Héctor (editor) Historia General de Centroamérica. Vol III. De la Ilustración al liberalismo. (San José: FLACSO. 1994)

4 Armando Vargas, El lado oculto. P 234.

Dossier monográfico: Bicentenario de la Independencia de Costa Rica

Elizabeth Fonseca Corrales

Doctora en Historia. Miembro de la Academia de Geografía e Historia de Costa Rica y Vicepresidenta de la Academia Morista Costarricense.
efonseca@ice.co.cr | COSTA RICA.

ISSN 2215-5600
Vol. 85, 2021: e517
Del 1 de enero al 31 de diciembre 2021
www.archivonacional.go.cr/RAN

Fecha de recepción: 20/05/2021

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